1.1 QUÉ ES EL DESPERDICIO ALIMENTARIO

La Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, define el desperdicio alimentario como la parte de los alimentos destinada a ser ingerida por el ser humano que termina siendo desechada como residuo.

Por tanto, existe desperdicio cuando un alimento que inicialmente estaba destinado al consumo humano deja finalmente de aprovecharse como alimento y acaba convirtiéndose en residuo.

El desperdicio puede producirse en diferentes actividades de la cadena alimentaria:

  • Transformación y fabricación.
  • Distribución.
  • Comercio minorista.
  • Hostelería y restauración.
  • Catering y colectividades.
  • Otros servicios alimentarios.
  • Consumo doméstico.


A
lgunos ejemplos habituales son:

  • Productos que caducan en almacén por una incorrecta rotación.
  • Frutas u hortalizas que se deterioran por malas condiciones de almacenamiento.
  • Elaborar una cantidad de comida superior a la demanda real.
  • Desechar producto por errores durante la elaboración.
  • Retirar de la venta alimentos por daños en su presentación cuando continúan siendo aptos.
  • Tirar alimentos preparados que no se han vendido al finalizar el servicio.
  • No aprovechar adecuadamente un excedente que podría haberse destinado a otro uso permitido.

📌 No todo residuo generado en una empresa alimentaria es desperdicio alimentario.

Por ejemplo, los envases, cartones o materiales de embalaje son residuos, pero no alimentos. También pueden existir partes no destinadas habitualmente al consumo humano que deben gestionarse adecuadamente, pero que no tienen la misma consideración que un alimento comestible, por ejemplo, espinas de pescado, huesos o cáscaras, estos residuos alimentarios no se consideran desperdicio alimentario.