4.3 GESTIÓN DE ALIMENTOS NO DESTINADOS A CONSUMO HUMANO

Cuando un alimento no pueda destinarse al consumo humano debe estudiarse el siguiente nivel de la jerarquía:

ALIMENTACIÓN ANIMAL: determinados alimentos o subproductos pueden destinarse a alimentación animal o fabricación de piensos.

Antes de elegir este destino debe comprobarse que:

  • El material es legalmente admisible.
  • El receptor está autorizado cuando corresponda.
  • Se cumplen las condiciones de transporte y almacenamiento.
  • Existe la documentación necesaria.

UTILIZACIÓN COMO SUBPRODUCTO DE OTRA INDUSTRIA: cuando un excedente no pueda destinarse al consumo humano ni a alimentación animal, puede valorarse su utilización como materia prima o subproducto en otros procesos industriales, siempre que cumpla los requisitos legales aplicables y no haya adquirido la condición de residuo. Algunos ejemplos:

  • Aprovechamiento de pieles, semillas, huesos o restos vegetales para la obtención de extractos, fibras, aceites u otros ingredientes utilizados en la industria cosmética o química.
  • Utilización de determinadas materias orgánicas para fabricar materiales de origen biológico, como envases, fibras o productos biodegradables.

RECICLAJE Y VALORIZACIÓN: cuando las alternativas anteriores no sean posibles, los residuos alimentarios pueden destinarse a:

  • Compostaje.
  • Digestión anaerobia.
  • Producción de biogás o combustible.

Para ello es importante realizar una correcta segregación de los residuos orgánicos y evitar mezclarlos con materiales incompatibles.